Bajo el cielo de Cuba convergen los sueños

 

De los creadores Patricia Martínez Anglada, Silvia Rodríguez Rivero

y Felipe Alarcón Echenique

 

 

Cuba, a lo largo del siglo XX y en este inicio del XXI, fue y es un crucial cuño de producción artística en toda Latinoamérica, una fuente inagotable que generación tras generación nos ha sorprendido con nuevas invenciones, epifanías, búsquedas, rebeldías e innovaciones. Llevaba y lleva la impronta estética, por eso la variedad expresiva  es múltiple y emisora de todo tipo de comunicaciones y plataformas en las que internarse y experimentar hondas experiencias.

 

Por lo tanto, si hemos de partir de estas premisas, la conmemoración del Día de la Cultura Cubana este 23 de octubre, no podía tener mejor ocasión que ofrecer una muestra del trabajo de tres grandes artistas cubanos, como son Patricia Martínez Anglada, Silvia Rodríguez Rivero y Felipe Alarcón Echenique. Aunque todos beben del mismo origen y venero, y su red de afinidades posea un ámbito común, poseen concepciones artísticas distintas y estilos marcadamente dispares.

 

Mientras Patricia explora un lenguaje plástico que, a través de una ingenuidad y una inocencia calculadas, define un universo topográfico y humano entre la esperanza, el sueño y la quimera. Silvia ilumina los umbrales con una sacralización metafórica mediante retablos que lanzan destellos desde su altar. Felipe, con una pupila portentosa, utiliza su capacidad para mirar y su fuerza de penetración. Así, nos encontramos con que sus obras son un retrato de mirar su isla en una lucha contra la soledad y una necesidad de supervivencia.

 

 Y esto es de tal modo, porque la primera es artista que configura su imaginario cubano como la lectura de una narración soñada, vital, añorada, que se genera como un surtido en el que se vierte la sensibilidad por una forma concreta de representación y por un color alegre, apaciguador, serpenteante sin entremezclarse, como el retorno a una infancia nunca olvidada de la que obtiene la madurez significativa y reveladora.

 

Porque la segunda confiere a un soporte de uso ideológico religioso las imágenes de un paraíso entre idealización, imaginación y fantasía, llegando casi hasta un misticismo de leyenda. Sus esquemas formales y cromáticos ya son definitorios de ese viaje a lo desconocido y creativo que parte de un pensamiento abocado a una expresividad ensoñadora.

 

En el caso de él, destaca ese entendimiento del dibujo como la experiencia de una ausencia y nostalgia en el mismo seno de su presencia, como una meditación en ciertos momentos –tal era el convencimiento de Poussin- sobre el no ser de los hombres. No obstante, al final conjura este peligro porque a esa perfección técnica le aplica el núcleo de una universalización imbuida de conocimiento y pasión, razón por la cual esa reflexión plástica acerca de la finitud que hace del ser humano, acumula un éxtasis de sombras en un mundo de evanescencias.

 

En consecuencia, sus obras, al margen de su estructura formal, trama simbólica y condiciones técnicas, históricas y biográficas, dan vida a un orden simbólico de pensamientos e ideales manifestados mediante un repertorio temático, biográfico, clásico, actual, isleño, surrealista, caribeño, paisajístico, urbano, que se hace visible dentro de un pasado y un presente. Atisbos, también, de un futuro y de una verdad que concilia y equilibra tensiones en unos espacios abiertos intencionadamente para que no se queden reducidos de tanta saturación y población liliputiense que los puebla con una vida tan fantástica como real en la Cuba de hoy.

 

                                                                           Gregorio Vigil-Escalera

 

 

 

Inauguración hoy viernes 20:30 horas

 

Bajo el cielo de Cuba convergen los sueños

 

Exposición colectiva de artistas plásticos cubanos:

Felipe Alarcón Echenique, Patricia Martínez Anglada y Silvia Rodríguez Rivero

 

En el marco de la celebración del Día de la Cultura Cubana

 

 

Embajada de la República de Cuba

Pº de la Habana, 194. Madrid

 

 

 

 

El Día de la Cultura Nacional Cubana

 

 

Se celebra en Cuba cada 20 de octubre, considerándose una efeméride que marca definitivamente el nacimiento de una nación rebelde y de su identidad.

 

La fecha fue instituida en conmemoración de uno de los acontecimientos más relevantes que atesora la historia patria, la entonación por vez primera del Himno Nacional cubano, ‘La Bayamesa’, como se le llamó por el pueblo cuando tropas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes liberaron a la ciudad de Bayamo.

 

El abogado Pedro Figueredo, Perucho, sería el autor de tan ardientes versos, quien en medio de la algarabía de la toma, por parte de las tropas mambisas del Ejército Libertador de la República de Cuba en Armas, de la ciudad que prefirió ser quemada antes de ser entregada al enemigo, escribiera las letras sobre la montura de su caballo.

 

A la sonada de la campana de La Demajagua, el 10 de octubre de 1868, diez días antes al suceso, se iniciaba la Revolución, y fue el día 20 en que, como expresión del carácter profundamente revolucionario de la gesta que germinaba, se llamaba al combate permanente y se exaltaba el sentimiento patrio, mediante el himno de guerra y de victoria, que copiado de mano en mano, se cantó por todos los que asistían al excelso momento.

 

La historia del Himno Nacional cubano se remonta al 13 de agosto de 1867 cuando, a su escritor se le propone en su propia casa componer "nuestra Marsellesa"; en la madrugada del otro día, el combatiente creaba la melodía del que más tarde se convertiría en el Himno Nacional de Cuba. El 8 de mayo de 1868, Figueredo le solicita al músico Manuel Muñoz Cedeño la orquestación de la marcha; un mes después se toca en la Iglesia Mayor de Bayamo, pero no fue hasta pasado unos catorce meses de creada la música en que se escribe la letra.

 

A partir de aquel 20 de octubre de 1868, las fervientes notas del ‘Himno de Bayamo’ presidieron todos los actos del movimiento independentista cubano, y pasado el tiempo, ha trascendido hasta la actualidad como símbolo de la Patria y expresión concreta del carácter patriótico del pueblo cubano. Es por ello que considerar el 20 de octubre como el Día de la Cultura Cubana, es reconocer, en primer lugar, la esencia de las raíces cubanas.

 

 

Imágenes:

 

Patricia Martínez Anglada. ‘Con Juan en la luna’

Patricia Martínez Anglada. ‘La ventana de la luna mirando a La Habana’

Silvia Rodríguez Rivero. Obra en la exposición

Silvia Rodríguez Rivero. Obra en la exposición

Felipe Alarcón Echenique. Obra en la exposición

Felipe Alarcón Echenique. Obra en la exposición

 

 

Texto e imágenes cortesía de Patricia Martínez Anglada, Silvia Rodríguez Rivero y Felipe Alarcón Echenique, Gregorio Vigil-Escalera y ecured.cu

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