El Numen de Cervantes revive en Felipe Alarcón Echenique (II)

 

 

VIII

 

En consecuencia, la complicidad de Felipe con la obra del escritor es tan honda que sus emociones deparan una impulsividad con la que trabajar sin saber que trabaja, y las pinceladas vienen con una secuencia y coherencia a las palabras habladas o escritas. Pues el arte expresa tanto como afirma; se interesa fundamentalmente por existencias en su cualidad percibida, en concepciones simbolizadas por términos. Su hacer, en este caso, no se ve impuesto desde afuera ya que la conexión de la forma con la sustancia es inherente y pone rúbrica a la materia de una experiencia que es llevada hasta su consumación.

 

Está claro que el hispano-cubano no necesita de excentricidad, superficialidad o pretenciosidad para imprimirle aura y expectación a su obra. Muchas de las connotaciones atribuidas al arte etiquetado como contemporáneo no le son de aplicación y menos aún le hace falta el trasfondo de vacuidad con que está investido. Sí es evidente en el mismo el magisterio intelectual, cultural, social y artístico de sus orígenes isleños y caribeños, y al mismo tiempo la adhesión en su amalgama plástica a un cosmopolitismo ferviente que hace que su proyección sea universal.

 

Bajo estos términos afronta en esta serie la interrelación entre la estructuración constructiva y los distintos episodios del Quijote además de los que por su cuenta ha cimentado en su viaje a lo maravilloso, a ese país de quimeras donde se hace verdadero lo imaginario. Porque él piensa que ha de haber siempre un giro inesperado en la obra creada para su plena culminación.

 

 

IX

 

Los artistas han usado y usarán siempre toda clase de técnicas y la suya, soportada en las correspondientes a la actualidad y a las predecesoras, ha avanzado y avanza a medida que las nuevas experiencias, y ésta es una de las más apasionantes, le implican en la expresión de formas inéditas. Formas como aquellas que organizan lo real y lo transforman en materia de arte.

 

No obstante, en cada soporte, haya o no un enfoque heterodoxo y caótico de capítulos, se escenifica un microcosmos que lo llena todo y que marca el ritmo estilístico – cada paso adelante es al mismo tiempo suma y cumplimiento de lo anterior- que abarcará toda la serie y que le inculcará una tensión interna que canalizará el desarrollo y ejecución final.

 

De acuerdo con tales premisas se aprecia unos procedimientos formales que estructuran una capa cromática fluida, gradual, constitutiva de una alquimia impensable merced a la fructífera combinación de tintas, fluidos de azafrán, vino, tabaco, ron y más que se le han ocurrido, y que se ajusta con un esplendor sutil a los contornos y espacios, a la dramaturgia que tiene lugar en esos firmamentos habitados donde se desarrollan unos acontecimientos entre la realidad y la irrealidad.

 

Esta utilización de pigmentaciones, hasta ahora fuera del ámbito de la práctica artística o que han tenido un protagonismo tangencial, le confieren una inventiva que es de origen tropical, el genuinamente suyo, y un intelecto que sabe aunar esa condición con lo más auténtico del hacer contemporáneo.

 

Luz que resbala, difumina, extrae, recorta, discurre, inunda y dota a la temática de un dinamismo virtual. Pintura en la que hay una verdad emocional sin intermediarios de manera o estilo.

 

Y una síntesis técnica tan necesaria como exigente y difícil de lograr. Pero la verdad aterradora para un escritor o pintor es no saber cómo se hace nada sin iniciarse en una autenticidad, sincera y escueta, que hay que descubrir, en su núcleo primario, pues todo el arte, hasta el más objetivo, delira (Francisco Nieva).

 

 

X

 

La locura de Don Quijote, en el imaginario visual que nos propone Felipe, basada en una correlación lingüística, se vuelca en una exploración mística, en una secuencia en la que caben todos los prodigios y los secretos insondables. El que conlleve tal distorsión, define la percepción de valores que están ocultos para la experiencia ordinaria.

 

En esta serie de ensoñaciones, que toma obviamente como inspiradora la obra del alcalaíno, en su realización e interpretación, está vivo el Clasicismo, la Antigüedad, el Medievo, el Renacimiento, el Romanticismo inclusive, que le dan el testimonio apropiado, el valor y la dimensión al humanismo, la civilización, el sentimiento, el arte, la madurez, el examen, la plenitud, la exaltación, etc.

 

Y si a eso agregamos la superposición, los ingentes planos y la modulación de un hervidero de presencias en correspondencia a la inventiva cervantina, ya estamos ante una visión irresistible.

 

El habanero siempre se ha significado por guiarse a través de una memoria de sueños y una dramaturgia en la que se bosqueja una realidad palpable y sin huida, sin tiempo de retroceso, conjurando encuentro tras encuentro y concentrándose en la creación y ensambladura de una vivencias camino de otras. Y como en el Quijote, muestra todas las formas de vida y de la historia.

 

 

XI

 

Decía Kandinsky que lo fundamental es entrar en la obra, hacerse activo en ella y vivir su palpitación con todos los sentidos. Tal resultado es el que ha perseguido denodadamente Alarcón, hasta conseguir una atmósfera de alucinación hipnótica, propia de un tipo de arte que demanda la mirada de un observador con un conocimiento obtenido o en busca de obtenerlo.

 

Y tal como dijo Cézanne, “el dibujo y el color no son distintos. En la medida en que el color está realmente pintado, el dibujo existe”. Ésta es precisamente la medida de cada módulo, por llamarlo así, de la serie, que le facilita la abstracción de los motivos expresados y evidencia, en el conjunto, las que son otras tantas de sus preocupaciones esenciales: tiempo, lugar, mediación, ánimo.

 

Además, en el plano formal, el empleo de veladuras, difuminados, esfumados, avalan ese trasfondo de secretos, misterios, enigmas, que quieren guardar una invisibilidad que no pueden.

 

La factura épica e irónica del Quijote se traslada al papel o al lienzo ajustándose a la imaginería de un mito, fábula o quimera. Su visión es la de un ilusionista que nunca deja de reinventar leyendas, lo que en esta apuesta se ve agigantado por el hecho de verse estimulado por la maravillosa otredad cervantina que habita dentro de él e imaginarla también en los otros como receptores.

 

En el interior de Felipe dirimen sus luchas y se interrelacionan distintos modos del yo creador –eso ya es algo que dejamos claro anteriormente-, hacedor, pensador e intuitivo. Su preocupación es cómo compaginarlos y señalarlos para el fin constructivo que se propuso afrontar. Y ahí es donde entra y juega su poderoso instinto, que hace de su presencia la dimensión intrínseca de su quehacer.

 

Con lo cual, a la hora de enfrentarnos con la estética de estos sueños cervantinos o quijotescos, nos instalamos en un ambiente de color destilado, purificado, que imprime al dibujo un aura de encantamiento, de flotación fantasiosa. La temporalidad suspendida, lo visivo único y singular. En otros pasajes ennegrece y y/o blanquea áreas, luz y sombra para generar volumen y profundidad, densificando el espacio como el tercer agente del código plástico. Sensación que nos es transmitida aunque no haya resquicios e indicios. Designio al que se acogió en orden a puntuar lo que tiene de acoplamiento el ámbito ficticio de una realidad literaria.

 

 

XII

 

Estamos, pues, ante una fuerza plástica que funciona con imaginarios y cosmos, con ficciones, iconos y narrativas, que cubre toda la superficie visual gracias a la prodigalidad de un ingenio fecundo y rebelde. Los personajes emergen de sus veladuras y conforman escenarios ingrávidos, configurando un emblema polícromo, una veces muy fluido y sutil, casi una gasa, y otras entronizándose en aras del conjunto.

 

Emplea todos los medios, sus recursos estilísticos se agudizan, su fantasía es membrana y sentido del tiempo, su audacia absoluta, su vigor formal y temático a prueba del más afilado cuchillo. Consigue que Cervantes esté meridianamente fresco en nuestra mirada y memoria, en la leyenda que se renueva día a día mediante un imaginario tan plástico y soberbio.

 

La panorámica general alcanzada, en su unidad y coherencia, es un concierto visual que puede catalogarse como un mural, un fresco, que da la oportunidad de asistir a un acontecimiento en el que nos maravilla esa resurrección de un hito que es el alma de nuestra cultura e historia. Una obra literaria que, después del proceso del qué y el cómo, es materia transformable en sustancia estética.

 

Considerando todo en su globalidad es como podemos aludir a Dewey cuando expresa que “las obras de arte son el único medio de comunicación completo y sin estorbos, entre hombre y hombre, que hay en un mundo lleno de abismos y muros que limitan la comunidad de la experiencia”.

 

 

XIII

 

Por consiguiente nos encontramos en la presencia de un artista que ha disparado su creatividad a la hora de enfrentarse a un reto tan increíble y lleno de trampas, que solventa levantando una infinita variedad de apariciones apenas vislumbradas y advertidas, magníficamente acotadas.

 

Al final, en cita del filósofo Santayana, “cada imagen aumenta cien veces más, algunas veces lenta y subterráneamente, otras veces (como cuando arranca un ímpetu apasionado) con un repentino estallido de fantasía.

 

En definitiva, y como apunte final, queda el subrayar la elocuente correspondencia entre lenguajes que albergan los contenidos más imaginativos y prodigiosos.

 

                                                                            Gregorio Vigil-Escalera

 

 

Epílogo

 

 

El artista hispano-cubano, Felipe Alarcón Echenique y su ‘ADN’ Cervantes es algo que más que una coincidencia en este IV Centenario de su muerte, que como ya se detalla en este magnífico libro no sólo inspira sus ‘Sueños Cervantistas’, sino que además su apellido Alarcón aparece vinculado a la vida del propio escritor, que también fue muy prolífica como la de nuestro amigo Felipe.

 

No es casual que haya tenido el honor de conocer a Felipe Alarcón en la Cuna de Dulcinea de El Toboso, con una muestra de sus obras en la Sala Domus Artis, un espacio acogedor, donde nos encontramos gracias a la invitación de Juan Alfonso García Donas y Marciano Ortega, dos grandes quijotes del s. XXI.

 

Son el expresionismo y el movimiento de su obra, con reminiscencias características de El Bosco, lo que primero me llamó la atención y me causaron la satisfacción de que la obra de Cervantes está más viva que nunca, gracias a un artista que puede presumir de haber caminado tras las huellas del mismo Cervantes 400 años después.

 

Como hombre metódico, pero que hunde sus raíces en el pueblo, no quiso perder ocasión de conocer al cervantista de 94 años, Ángel Sepúlveda Madero en la Casa Cultura XXI. Su breve estancia en Quintanar de la Orden, protagonista en la novela póstuma de Cervantes, “Los trabajos del Persiles y de Seguismunda”, ha sido una nueva inspiración para recrear nuevos proyectos para su próxima obra cervantina.

 

Nuestro artista Felipe, es un hombre sin patria ni fronteras, un luchador infatigable, pero siempre tendiendo puentes entre pueblos y culturas, de ahí que su obra trascienda más allá de sus orígenes, y partiendo de Cervantes nos encamina a un Mundo en constante evolución, como su obra.

 

Sólo está cautivo de La Mancha, de sus pueblos y de sus gentes, como su gran escudero y amigo Antonio Barrajón, redescubriendo sus callejuelas, sus posadas y sus ventas para después limbarse de los atardeceres manchegos, donde redescubre su ADN más cervantino.

 

                                                                                 Ángel Luis Mota Rubio

 

 

Felipe Alarcón Echenique (La Habana, Cuba, 1966) es pintor, grabador, dibujante y escritor. Miembro de VEGAP y de la Asociación Española de Pintores y Escultores de Madrid. Presidente de la Asociación de Creadores Iberoamericanos (A.C.I.)

 

 

Leer El Numen de Cervantes revive en Felipe Alarcón Echenique (I)

 

 

Imágenes:

 

Felipe Alarcón. Serie ‘ADN Cervantes (I)’, 2016

Felipe Alarcón. Serie ‘Sueños cervantinos I’, 2015

Felipe Alarcón. Serie ‘Sueños cervantinos II’, 2015

Felipe Alarcón. Serie ‘Sueños cervantinos X’, 2016

Felipe Alarcón. Serie ‘Dulcinea II’, 2016

Felipe Alarcón. Serie ‘Sueños cervantinos IX’, 2016

Felipe Alarcón. Serie ‘ADN Cervantes XII’, 2016

Felipe Alarcón. Serie ‘Sueños cervantinos VIII’, 2015

Felipe Alarcón. Serie ‘Sueños cervantinos (La conquista de La Mancha), 2015

Felipe Alarcón

 

 

Texto e imágenes cortesía de Felipe Alarcón Echenique, Ángel Luis Mota Rubio y Gregorio Vigil-Escalera.

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