Inauguración mañana viernes 19 horas

 

Assemblage box, cajas y otras manipulaciones

 

El Ingenio del Aserrío Corporation

(Carlos Muóz / J. Carlos Sanz)

 

 

La fontanería crea

Silió, 6 - Bajo. Valladolid

 

Hasta el 11-10-2018

 

 

La madera es una materia con memoria, material no inerte, que recuerda el ser vegetal del que fue extraída. Podemos leer cuál fue su nacimiento, los avatares de su desarrollo y su ocaso hasta hacerse añosa; con finales por derrumbe, decrepitud, colapso y ruina, o por el rayo, el viento, o el hacha y la motosierra.

 

Parte de esa memoria de madera de árboles caídos se perpetúa en estos pequeños fragmentos, en nuevas recomposiciones, como ingenios inmóviles, como pedazos de troncos y tarugos recompuestos heterogéneamente, pero con cierto sentido y algo de sensibilidad.

 

                                                              El Ingenio del Aserrío

 

 

El Ingenio del Aserrío nace como una asociación corporativa entre un maestro tornero y un arquitecto urbanista. Se trata de una relación que compete esencialmente al mundo de la madera. Sus distintas trayectorias, experimentaciones, ensayos, estudios, investigaciones y una dilatada experiencia en diversos oficios artísticos, en artes aplicadas y en propuestas, intervenciones y obras de clara vocación artísticas, y en algunos casos de matiz poético, han configurado un heterogéneo, a veces heterodoxo, devenir por separado; incluidas derivas inciertas y algún naufragio.

 

Juntos han iniciado hace pocos años una nueva experiencia, y por tanto joven y juvenil, como en un paseo o navegación por aguas a veces calmas, a veces no tanto. Izar velas y salir a navegar juntos, en un raro barco, iba a cambias muchas cosas de ambos mundos. La primera posibilidad que se presentó fue hacer algo que no es de uno o de otro, sino algo sustancialmente diferente a lo que por separado podrían haber elaborado ambos.

 

Nos encontraremos en esta exposición con lo recogido y montado en viajes con singladuras dispares, muy pocas en tierra firme, algunas en istmos, y la mayor parte de las veces en islas recónditas, o sobre islas flotantes y a la deriva, algo que sin ser nuevo sí puede ser original, en una pequeña proporción.

 

Algunas islas elegidas para buscar material, provisiones, inspiración y ánimos para seguir, han debido ser inventadas sobre recuerdos y materiales atesorados. En otras islas comprobamos que se habían aglutinado, en balsas informes, por residuos, añicos y vestigios de uno o varios naufragios, incluido alguno cercano. Islas de allegados sirvieron de puertos seguros en la galerna o tras la calma chicha.

 

Cuando uno más uno hace algo diferente a dos, cuando se generan espacios ligados a a las regiones profundas de un inconsciente compartido, real e imaginario, se hace posible el trabajo con lo que se hace posible lo intangible.

 

Se han maclado ingenios, artilugios y otras quimeras para procurar lugares protegidos, de amparo y descanso. Rutinas en las que operando aislados ha hecho viables el mantener y prolongar un tipo de tiempo singular. Tiempo muy lento, donde hacer, sentir, pensar, ensamblar… surgían en una amalgama no direccional, ni con inmutables porcentajes de esas cosas. El procedimiento se basa en una combinatoria aleatoria, no azarosa, de los factores anteriores, sumándose los estados de ánimo, el frío, el calor y la luz.

 

El tiempo de montar cada creación se marcó como acontecer único, con objetos, piezas… hechos que se adscriben a un lapso espaciotemporal único, diferente de todo lo que no fuese él mismo, y sólo semejante a los de la serie en la que se puede incluir.

 

Esta muestra de El Ingenio del Aserrío Corporation se ha construido pacientemente durante más de dos años, sin prisa ninguna y con la paciencia de algunos insectos, como una apuesta y reto que intenta provocar en el observador  curiosidad, intriga, inquietud e incluso desazón. Hay un poco de-sastre en cajas, marcos y al aire.

 

Arte de manipuladores, chamarileros y rebuscadores de basuras-tesorillos, de trajineros recolectores de rarezas y hechos insospechados, impensables, desestimados, desechados y rotos. Operaciones de deambuladores, en paseos y rutas de cabotaje o en alta mar, no marcadas ni prefijadas, aunque tampoco inopinadas, casuales o inconscientes. Deambulación creativa, sin punto fijo claro de partida y menos de llegada.

 

Obras inconclusas en un buscado grado o principio de indeterminación, para que queden abiertas y poderse manipular, completar e intervenir por otros agentes.

 

Sus agrupaciones, que en combinaciones con permutación, levantarían diferentes poblados plásticos, esquemas de asentamiento, vacíos, a escala reducida o vistos como casas, con sus vacíos-cavidades de asilo o refugio para insectos y pequeñísimas aves, con sus aviaderos.

 

En una incursión dentro del orden de la patafísica (“ciencia dedicada al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones”) pasarían bien como máquinas de del psicopompo.

 

En cualquier caso, colocadas ante luz natural o bajo luz artificial, actúan como perturbadores espaciales, al modificar las cualidades relativas al color, por la sombra, y la interferencia o reflejo del mismo, y también al olor y al tacto: como generadores de un tipo de energía irradiada por la madera, según su origen, estado, condiciones medioambientales… Para curiosos impenitentes pueden ejercer de concentradores de miradas, miradas que pueden dar lugar a las interpretaciones, sensaciones o asociaciones que cualquier persona pueda experimentar. Incluso se puede utilizar alguna obra, como sus tarugos, zoquetes, maderos, rodajas y otra piecería y taquería menuda, con suficiente peso, como pisapapeles.

 

Y a lo peor como paliativos efímeros de invernadas (no necesariamente quemándolas), pues no somos ajenos, por simpatía a ciertos efectos amparadores, de protección y cuidado. No excluimos su utilidad como pequeñas piras votivas, rememorativas o catárticas.

 

La muestra consta de las siguientes series:

 

Serie A. Discurso sobre la figura cúbica.

 

Sere B. Ensamblajes de maderas singulares, cada una con una pieza de séfora y thuja de árboles concretos de Valladolid, y otras de taquerías de colección con núcleo en pino. 17 uds, de unos 15x10x10 cm.

 

Serie C. Altarcillos profanos. Ensamblajes de más complejidad, con taquería singular de colección y algunos elementos torneados. 4 uds. De unos 17x12x14 cm.

 

Serie D. Altarcillos paganos. Ensamblajes de más desarrollo de taquerías singulares de colección, todas con un elemento torneado. 9 uds. De unos 20x15x15 cm.

 

Serie E. Teatrillos rituales. Ensamblajes de múltiples con piezas de diferentes tamaños, organizando pequeños escenarios habitados con otros elementos. 6 uds. Desde 30x20x5 a 40x50x10 cm.

 

Serie L. Lijas. Ensamblajes tridimensionales con una o cinco caras intervenidas con lijas viejas, nuevas, taquería, contezas y otros materiales. 13 uds. Desde 7x7x2 hasta 20x25x4 cm.

 

‘Retablillo para cajistas desamparados’ 64x49x3 cm. ¡La infancia rota’ 60x30x5 cm. ‘El aduanero’ 33x84x14 cm. ‘Jardín de tizas I’ 32x26x16. Pizarra de tizas I 28x17x9. Juego de construcciones de maderas y hueso 27x23x7 cm. ‘Desmontando a Snif’ 40x20x7 cm. ‘Sólo para exfumadores’ 28x18x5. ‘Caja kit para faquires deambuladores’ 48x25x5

 

                                                                    El Ingenio del Aserrío

 

(Texto e imágenes cortesía de El Ingenio del Aserrío)

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