La forma sigue a la función.

Edificio principal de la Bauhaus. Foto de Andrea Silva Ruíz.

El puente de unión entre ambos edificios albergaba la administración, el taller de arquitectura y un estudio particular.
 
El diseño preveía economizar tiempos de recorrido del complejo racionalizando rutas y distancias, además de dotar a las dependencias de la máxima flexibilidad para ser utilizadas con diferentes fines.
 
Por otra parte, se pretendía que a simple vista se pudiera determinar la distinta utilización de los elementos de la construcción, renunciando a la simetría que caracterizaba la apariencia exterior de los edificios representativos de la época.
 
La pintura y decoración fue realizada por la sección de pintura mural; los elementos de iluminación y gran parte del mobiliario, por el taller de metal; la rotulación, por el de imprenta ...

Walter Gropius y la Bauhaus.

Max Toledano.

         5-12-2013.

El complejo arquitectónico ocupaba una superficie de unos 2.620 metros cuadrados y costó más de 900.000 marcos. Constaba de una escuela técnica y de una casa de viviendas, denominada casa taller, instaladas en dos bloques diferenciados, pero comunicados por un puente. La escuela de enseñanzas técnicas, con aulas de enseñanza y locales para la administración, salas de profesores, biblioteca, sala de física y numerosos talleres: imprenta, tejidos, tinte, escenografía, ebanistería, pintura mural, escultura y metal. Allí también se encontraban el laboratorio, una cocina, un comedor, sala de exposiciones, de conferencias y un salón de actos que podía ser ampliado desplazando los laterales del escenario, generando un gran espacio diáfano.

 

La casa taller incluía 28 estudios-vivienda para estudiantes, con una cocinita en cada piso. En el bajo se instalaron los baños, gimnasio, guardarropa y lavandería.

Maqueta del complejo de la Bauhaus.

Estamos hablando de Dessau (Alemania), entre 1925 y 1926. Estamos hablando de la materialización del objetivo de la Bauhaus fundada por Walter Gropius en Weimar, unos pocos años antes, en 1919, en Weimar.
 
Das Staatliche Bauhaus, la Casa de Construcción Estatal, o simplemente la Bauhaus, fue una escuela-taller de integración de oficios relacionados con la arquitectura, la pintura, el diseño gráfico e industrial, la decoración y el mobiliario, en un entorno vital que abarcaba no sólo los aspectos laborales, tanto creativos como de ejecución, sino también el aprendizaje, el ocio y las relaciones sociales. Todo ello impregnado de un sentido de misión transformadora de la realidad y portadora de valores revolucionarios en lo técnico, en lo estético y en lo social. En la misma dirección, por cierto, y por tanto, en la que se orientaban los movimientos sociales vanguardistas de la época, fundamentalmente de la clase obrera.
 
El antecedente de la Bauhaus había sido Der Deutscher Werbund, la Fábrica Federal Alemana, formado en 1907 por un grupo de dirigentes industriales, arquitectos y artistas que aspiraban a dar reconocimiento al trabajo industrial y sus implicaciones estéticas, en un marco racionalista que se abría simultáneamente en varios países y del que es destacada muestra el constructivismo ruso.

 

La Bauhaus original se mantuvo desde 1919 hasta 1933, cuando fue desarbolada por los nazis, y tuvo sede sucesivamente en tres ciudades: Weimar, Dessau y Berlín.
 
Tres principalísimas figuras de la arquitectura fueron sus directores:
 
De 1919 a 1927, Walter Gropius.
De 1927 a 1930, Hannes Meyer.
Y de1930 a 1933, Ludwig Mies van der Rohe.
 
Que siguieron, cada uno de acuerdo con su temperamento y convicciones sobre las artes arquitecplásticas (1), fielmente el objetivo establecido por Gropius en su Manifiesto fundacional de 1919:

“El objetivo final de toda la actividad creativa es la edificación. La decoración de edificios fue en un momento la más noble de las bellas artes, y las bellas artes eran indispensables para la gran arquitectura. Hoy existen en un complaciente aislamiento, y solamente pueden ser rescatadas mediante cooperación y colaboración conscientes de todos los artesanos. Arquitectos, pintores y escultores tienen de nuevo que comprender el carácter complejo de un edificio, a la vez como entidad y como conjunto de varias partes.
 
Entonces su trabajo se verá lleno del verdadero espíritu arquitectónico, que como arte de salón, ha perdido.
 
Las viejas escuelas de arte son incapaces de producir esta unidad; y ¿cómo podrían haberlo hecho si el arte no puede ser enseñado? Las escuelas deben volver a los talleres. El mundo del diseñador de patrones y del artista aplicado, consistente sólo en dibujos y pinturas, debe convertirse de nuevo en un mundo en el que las cosas sean construidas. Si el joven que ama la actividad creativa comienza ahora su carrera como en los viejos tiempos, aprendiendo el trabajo artesano, entonces dejará de ser un artista improductivo, condenado a un arte inadecuado, pues sus habilidades se volcarán en un trabajo artesano con el que podrá conseguir grandes logros.
 
¡Arquitectos, escultores, pintores, todos tenemos que volver al trabajo manual! Porque no existe algo tal que “arte profesional”. No hay diferencia esencial entre el artista y el artesano. El artista es la exaltación del artesano.
 
Por la gracia del cielo, en momentos extraordinarios de inspiración que trascienden la voluntad, el arte puede aflorar inconscientemente de su actividad, pero para todo artista es esencial el trabajo artesano.
 
Es ahí donde reside la fuente original de la creatividad.
 
¡Fundemos por tanto una nueva asociación de artesanos, sin las distinciones de clase que levantan arrogantes barreras entre artesanos y artistas! Deseemos, concibamos y creemos juntos nuevos edificios del futuro. Combinarán arquitectura, escultura y pintura en una única forma, y se levantarán un día hacia el cielo de las manos de millones de trabajadores como el símbolo cristalino de una nueva fe que viene.”

Los maestros de la Bauhaus en Dessau. Desde la izquierda: Josef Albers, Hinnerk Scheper, Georg Muche, László Moholy-Nagy, Herbert Bayer, Joost Schmidt, Walter Gropius, Marcel Breuer, Wassily Kandinsky, Paul Klee, Lyonel Feininger, Gunta Stölzl y Oskar Schlemmer.

A lo largo de los años de desarrollo de la Bauhaus, representantes de las vanguardias artísticas desfilaron por el centro mostrando sus puntos de vista estéticos y vinculándose con los principios integradores del movimiento cuando coincidían con los suyos propios, así como desvinculándose cuando la evolución artística de unos y otros divergía.

 

Así, la Bauhaus integró en su seno al constructivismo, al cubismo, al expresionismo, al neoplasticismo, y al funcionalismo, entre otros movimientos o ismos del arte y la arquitectura de la época.

De esta manera participaron, entre otras primeras figuras, Paul Klee, Vassily Kandinsky, Theo van Doesburg y László Moholy-Nagy. Las enseñanzas seguían un programa oficial, del que merecen destacarse algunos puntos, tanto en cuanto Principios como en cuanto Objetivos:

 

“Principios de la Bauhaus

 

El arte está por encima de todos los métodos; él mismo no puede ser enseñado, pero los oficios sí pueden serlo.

 

Los arquitectos, los pintores y los escultores son artesanos en el auténtico sentido de la palabra. Así, una educación completa de los oficios, adquirida en talleres y establecimientos experimentales y prácticos, es condición de toda producción artística para cualquier estudiante. Tendremos que construir gradualmente nuestros propios talleres, y los acuerdos de aprendizaje con talleres externos han de ser cancelados.

 

La escuela es sirviente del taller, y un día será absorbida por éste. Así, no habrá profesores y pupilos en la Bauhaus, sino maestros, oficiales y aprendices.

Diseño gráfico de Moholy -Nagy.

El método de enseñanza surge del carácter del taller: formas orgánicas desarrolladas a partir de habilidades manuales.

 

Evitar toda rigidez; dar prioridad a la creatividad; libertad de la individualidad, pero estricta disciplina de estudio.

 

Exámenes de maestros y los oficiales de acuerdo a los Estatutos Gremiales; se llevarán a cabo ante el Consejo de Maestros de la Bauhaus o ante maestros externos.

 

Colaboración de los estudiantes en las obras de los maestros. Asegurar trabajos por comisión, también para los estudiantes.

Taller de Metal.

Planificación colectiva de edificios de estructura utópica –edificios públicos y templos– dirigida al futuro. Colaboración de todos los maestros y los estudiantes –arquitectos, pintores, escultores– en estos diseños, con el fin de alcanzar progresivamente una armonía de todos los elementos que componen la arquitectura.

 

Contacto constante con los líderes de los oficios y las industrias del país. Contacto con la vida pública, con la gente, a través de exhibiciones y otras actividades.

 

Nueva investigación de la naturaleza de las exposiciones, a fin de resolver el problema de presentar trabajos visuales y escultóricos en el marco de la arquitectura.

 

Alentar las relaciones amistosas entre los maestros y los estudiantes fuera del ámbito del trabajo; habrá pues obras de teatro, lecturas, poesía, música, fiestas de disfraces. Establecer un ceremonial alegre en estas reuniones."

Juego de té. Marianne Brandt.

Silla de tubo. Mart Stam y Marcel Breuer.

Y también:

 

“Objetivos de la Bauhaus

 

La Bauhaus pretende congregar el esfuerzo creativo en un todo, reunificar todas las disciplinas artísticas –la escultura, la pintura, la artesanía local y los oficios– como componentes inseparables de una nueva arquitectura. El objetivo último (si bien distante) de la Bauhaus es la obra de arte unificada, la gran estructura, en la que no existe distinción entre arte monumental y el arte decorativo.

La Bauhaus quiere educar a arquitectos, pintores y escultores de todos los niveles y de acuerdo con sus capacidades, y permitirles convertirse en artesanos competentes o artistas creativos independientes, y formar una comunidad de trabajo de destacados artistas-artesanos futuros. Estos hombres de espíritu hermanado sabrán diseñar armoniosamente edificios en su totalidad –estructura, terminados, ornamentación y mobiliario–.”           

                                                                                                                                                                         (Traducción de HDCA, Translatonia).

 

Precisamente sería Moholy-Nagy quien, tras la desaparición de la Bauhaus de Berlín y subsecuente diáspora de sus miembros, fundamentalmente hacia EE.UU, fundaría en Chicago, en 1937 la New Bauhaus, que respetaría fielmente el plan de estudios original. Más adelante, en 1951, el suizo Max Bill, escultor y también arquitecto, fundó en Ulm (República Federal Alemana) la Hochschule für Gestaltung (Escuela Superior de Desarrollos), también conocida, para diferenciarla de la inicial, como Neues Bauhaus (Nueva Bauhaus).

Lámpara de mesa. Him Bredendieck.

Cartel de Paul Klee.

Si pretendiéramos definir con una sola frase la inmensa capacidad de penetración de los planteamientos de la Bauhaus en todas las manifestaciones arquitecplásticas, es decir, en la arquitectura, en la pintura y escultura, en el diseño, en el interiorismo, y en tantas y tantas áreas a las que dedicó su atención, bien podría ser ésta:

 

"La forma sigue a la función."

 

 

(1). La expresión artes arquitecplásticas, hasta donde se me alcanza, no ha sido utilizada por nadie antes de mí. Su significado es, me parece, obvio.

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