‘Pride Blue Tongue Men - PRIDE BTM’ de Roberto González en la Factoría de Arte y Desarrollo

Descubrí, cuando era niño, que estoy hecho de carne, seiscientos cincuenta músculos, doscientos cinco huesos, poco menos de un kilo y medio de cerebro, y poco más de un kilo y medio de piel, y sobre ella se distribuyen seis millones de terminaciones nerviosas dispuestas a hacerme sentir que soy diferente. Descubrí, cuando era niño, que no soy un héroe, pero tampoco un villano, que no soy más valiente que tú, ni más cobarde, ni más gracioso, ni más aburrido, ni más listo, ni más tonto. Soy exactamente igual a ti, pero también completamente distinto. Descubrí, cuando era niño, que soy un hombre que ama a otros hombres, y que soy de lengua azul.

 

Y no es un azul cualquiera, no es cerúleo, cobalto, prusia o turquesa, es azul ultramar, que se fabrica con el polvo de lapislázuli, la piedra más bella, el "oro azul", el color de los dioses, porque la grandeza de mi don, merece el honor más alto.

 

A lo mejor te acabas de enterar, no te sientas culpable, no has hecho nada mal, sigo siendo el mismo que tú conocías. Sigo siendo el niño que se peleaba contigo en el patio del colegio, o el padre obligado a casarse que no se atrevió a salir del armario, el hijo rarito de tu vecina que pinta y escucha música clásica, el hermano al que no puedes evitar querer a pesar de todo, el amigo por el que darías la vida que te presentó a tu mujer, el jefe al que desprecias porque te explota, el camarero que te sirve el café con una sonrisa, el médico que te salvará la vida, el político que cobra sobresueldos en sobres de papel de estraza, el cura que hipócritamente te bendice, el asesino que te arrancará la vida... Soy ese hombre que se cruza contigo cada día y te mira fijamente durante un instante, sin bajar la mirada, porque le gustas y no se avergüenza de ello.

 

Pero no he llegado hasta aquí solo, han peleado por mí, y he tenido que luchar para poder ser yo mismo, me he ganado el respeto de poder enseñar mi lengua azul, y acabar con éste estigma, y que por fin entiendas que me siento orgulloso. He tenido que hacer frente a una sociedad pacata, políticos recalcitrantes, una iglesia retrógrada, una educación obsoleta, leyes que me discriminan, médicos que me cuestionan, vecinas que cuchichean, chulos de piscina  que se creen mejores que yo. Si,  lo sé,  es absurdo,  ¿por qué se atre-

ven a juzgarme? Yo henacido así. No preparé unas oposiciones a maricón, no había mil quinientas plazas y gane una. Nadie me enseñó a ser así, nadie me convirtió, y aunque fueron muchos los que intentaron convencerme de que lo ocultara, lo soy desde el momento en que abrí los ojos y saqué la lengua.

 

Me siento muy bien siendo homosexual, a lo mejor prefieres llamarme gay o sarasa, invertido, marica, trucha, mariconazo, lila, flojo, porculero, nenaza, loca... tengo más nombres que el mismísimo diablo, y me gustan todos, ninguno me ofende, porque soy consciente de que no son más que palabras que tú necesitas para referirte mí, para esconder tu miedo; pero no te hacen falta, créeme, tu llámame por mi nombre, con eso basta.

 

Me siento orgulloso de haber sido honesto con mi familia, con mis amigos y la gente que quiero, y enseñarles mi lengua azul, porque no sólo he mantenido su amistad y su cariño siendo quien yo era, sino que el vínculo se ha reforzado. Porque me permite ser como soy, y salir a la calle y coger de la mano a mi pareja y abrazarnos o besarnos, a quien yo quiera, sin miedo, sin intentar encubrir apariencias, sin preocuparme de que te sientas ofendido, porque nada de lo que yo haga debería ofenderte.

 

Y aunque todavía haya alguna personas, políticos y religiosos que intenten estereotiparnos y estigmatizarnos haciéndonos responsables de cuanta depravación hay, llamándonos viciosos o enfermos, ya nadie se los cree y en el fondo nos envidian, porque nosotros vivimos la vida que ellos anhelan, y cada vez somos más los que damos un paso al frente ignorando sus consignas tóxicas. 

                                                   Pedro Taboada de Zúñiga Campos

 

El pasado viernes 31 de mayo Roberto González inauguró la exposición ‘Pride Blue Tongue Men - PRIDE BTM’, comisariada por David Trullo, en el espacio expositivo de Factoría de Arte y Desarrollo en su sede de Madrid (Calle Valverde, 23). La exposición supone su primera muestra individual en este espacio con el que ya había colaborado anteriormente. (Texto e imágenes cortesía de Factoría de Arte y Desarrollo)

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