Ixone Sádaba, Naia del Castillo y Miren Doiz exponen en la Sala Amárica de Vitoria-Gasteiz

‘Durante, después’ se plantea como un proyecto abierto para pensar sobre la compleja condición de la fotografía hoy. Es, digamos, una exposición sobre investigaciones y combustiones de taller, sobre cómo las ideas se transforman y comunican a través de las imágenes. Las tres autoras seleccionadas, Ixone Sádaba (Bilbao, 1977), Naia del Castillo (Bilbao, 1975) y Miren Doiz (Pamplona, 1980), entienden la fotografía de un modo común, dando especial importancia en su trabajo a la práctica reflexiva en el estudio, al reciclaje de ideas o el re-aprovechamiento de materiales. Estamos viviendo un momento de transición hacia un modo nuevo de entender la fotografía que poco tiene que ver con el sentido documental que ha predominado en el siglo XX, un panorama distinto donde se generan, sobre todo, situaciones y procesos experimentales. Precisamente por la capacidad de retroalimenta-ción de la imagen, al mismo tiempo objeto y representación, estas creadoras la usan cuestionando su vertiente narrativa y llevándola a otros terrenos que se entrecruzan con diferentes disciplinas expresivas, desde la escultura y la pintura hasta la performance o la instalación espacial. En correspondencia con el sentido especulativo de la exploración artística, aquí cobran especial relevancia las fases de trabajo más que la exhibición de piezas finales; de alguna manera, se intenta destapar qué caminos recorren cada una de ellas para construir su obra y cuáles son las preocupaciones que les inquietan en ese recorrido.

‘Durante, después’ pretende reconsiderar algunos planteamientos conven-cionales sobre el significado de una muestra de arte contemporáneo, asumiendo que la extrema porosidad de la fotografía actual no encaja con ciertos parámetros comúnmente establecidos dentro de una sala de expo-siciones; no tanto en el modo de plantear las piezas en el espacio, sino en el de comprender las obras como trabajos conceptuales implicados en un desarrollo creativo-expresivo que supera la simple lógica de los objetos mu-seables. La fotografía puede ser (o no) una pieza acabada, pero su variabi-lidad incumple cualquier trayectoria previsible, entre otros motivos porque consigue presentarse de infinidad de maneras válidas. Debido además a esta naturaleza mudable, el proceso es casi siempre más interesante que el re-sultado; ayuda a conocer desde dentro los virajes y dudas del artista, sus hallazgos, su modo de aproximarse a la imagen y trabajar sobre ella. De improviso, nos mete de lleno en su intimidad acercándonos de forma espon-tánea a sus modos de pensar. Es ahí, exactamente, en ese lugar personal e inaccesible que se genera en el estudio, donde podemos conocer su univer-so interior. En algunos casos se exhiben dentro de la sala piezas acabadas y cerradas; en otros, actividad todavía sin finalizar, ensayos extraídos del taller que nos descubren la trascendencia de un itinerario que permite modi-

ficaciones de manera orgánica. Pretendemos mostrar el haz y el envés del trabajo de cada autora, tanto el escenario como el backstage, dando igual protagonismo -o más- a las etapas previas que a su estado definitivo.

 

A Naia del Castillo siempre le ha interesado la piel, el valor de la superficie, da igual que fuese fotografía o escultura. Si observamos su trayectoria, hay un trasvase continuo de lo bidimensional a lo tridimensional, de la imagen a lo corpóreo. Su obra alude a la mutabilidad de los materiales, a la sutileza del cambio en elementos similares. La consideración de las fotografías aquí es la misma que se le puede dar a un tejido. No sólo es soporte de una representación, sino también parte sustancial de la forma. La imagen no se preocupa sólo por su parte icónica, es tratada como un componente físico con el que definir una configuración. El papel fotográfico se manipula, rasga, atraviesa o solapa al igual que una tela.

 

La representación es para Ixone Sádaba una construcción de asuntos observados o experimentados, una actitud donde se priorizan ante todo los conceptos y posibilita el cuestionamiento de los aspectos más convencio-nales relacionados con la mirada. Su trabajo se coloca por encima de aquello que pretende definir una imagen como algo estrictamente ceñido a la literalidad. En su caso, debe entenderse como un lenguaje moldeable cuyo valor como huella y noción mutable va siempre más allá de cualquier interpretación que considera la realidad sólo desde la superficie.

 

Entender el trabajo artístico como una continua investigación es quizás el leit-motiv de la obra de Miren Doiz, que usa su estudio como un laboratorio donde explorar los límites de dos lenguajes aparentemente antagónicos como la pintura y la fotografía. Su objetivo es huir de definiciones y explorar las posibilidades de ambos medios, rastreando vasos comunicantes y espacios solapados donde generar situaciones inéditas que anteponen siempre el hacer a la teoría. En este caso, los resultados poseen un gran componente escultórico e instalativo.

 

La muestra ‘Durante, después’, comisariada por Sema D'Acosta, puede contemplarse en la Sala Amárica de Vitoria-Gasteiz hasta el 25 de agosto de 2019. (Texto e imágenes cortesía de Sema D'Acosta y Sala Amárica)

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