Un amigo decía que nuestra única guía es el intento de levantarnos sobre los restos permanentes que se producen día tras día en el taller. Escribo sobre esta exposición en relación a ese gesto continuo, en base a un vínculo físico y directo con los materiales, y desde la obstinada dedicación a una actividad; “¿qué es lo que nos hace trabajar con esta tenacidad?”, se preguntaba Natalia Ginzburg en Il mio mestiere. Escribo un texto sobre un plástico, un material que uso como recipiente de acumulaciones de rastros y restos de pinturas.

 

Transcribo un texto que trata de geologías, desprendimientos, del reciclaje de la materia orgánica y de nosotros en medio de un proceso cíclico, sucio y devastador. Repito la operación con otro “plástico recolector”, esta vez con un texto de carácter delirante. Ambos materiales (plástico y texto), se convierten al cabo de un tiempo en el rígido y tatuado caparazón de un cuerpo que realiza una acción perturbadora. En los dos textos he encontrado, -bien en tono mineral/material, como onírico/surreal-, lo que para mí supone la práctica del trabajo en arte. El montaje entre plásticos y textos no responde a guiones ni estrategias previas, se produce durante los procesos de trabajo, es consecuencia de los tiempos lentos que permite el estudio. Si el trabajo fluye es porque lo empujamos, y dicho empuje constante nace de la convicción de que “es una cosa que se hará durante toda la vida”, citando de nuevo a Ginzburg.

 

Intento dibujar una imagen de la escena de un film: por la boca de una adolescente dormida se introduce un gran insecto que ella traga. Grabo dicha escena aislándola de su contexto narrativo; del audio extraigo “el oscuro en su interior”. En esta frase encuentra título la exposición. También da título a la última serie de dibujos -que retomo después de teñirlos con aguadas negras y rojas-, surcados por entramados de líneas y dibujos superpuestos. Veo este conjunto de trabajos como ejercicios de “introspección mundana”, algo así como el movimiento ininterrumpido que se da con esos afueras que conforman el aparataje de lo recóndito como tal.

 

Además de esta serie de dibujos la exposición reúne los siguientes grupos de obras:

Los dibujos realizados en alargadas tiras de papel: ‘El festín de la araña’ e ‘Historias inéditas de la oruga de la col’ (2017). En ambas piezas pinto insectos basados en dibujos de Maria Sybille Merian (artista y exploradora alemana del siglo XV), junto a una imaginería propia -provocada por el recorrido de la pintura y la acción del cuerpo sobre las tiras extendidas en el suelo-, que de alguna manera remite a la idea de fugacidad y muerte de la vanitas barroca. De Merian me interesan las escenas de violencia que se dan en la relación de subsistencia entre las plantas y animales. A partir de estos dibujos surge el grupo ‘Relatos de entrenamiento’ (2017) que da soporte a una figuración compuesta por criaturas híbridas y elementos pinchantes sobre entramados de líneas gruesas que se articulan como partes o sucesos de un cuento inacabado.

 

Las series de pinturas a encausto ‘Lavas y volcanes’ (2017-2018) y ‘Mercuryando a 200 grados’ (2018), están realizadas con la técnica del encausto que se obtiene al manipular la cera líquida con pigmentos. Son pinturas hechas de calor y movimiento que evocan paisajes de fuego, grumos, cráteres, derrames. Desde su especificidad como medio, estas piezas conectan con los “plásticos escritos” antes mencionados.

 

El vídeo ‘Una acción perturbadora’ editado por Estanis Comella, se ha realizado a partir de una acción que tuvo lugar en junio de este año en el contexto de una exposición, en colaboración con Miguel A. Garcia (mantra electroacústico) y Leire Aranberri (danza Butoh con plástico).

 

En la exposición percibimos el amontonamiento de materiales, el trajín sin principio ni fin que se da en el estudio; las obras son continuación y consecuencia de las unas en las otras, funcionan como un montaje inagotable. Cuando salen del estudio y ocupan otro espacio experimentan una vida de otro modo, inesperada, “a la intemperie puede suceder cualquier cosa“⁵, escribe Annie Dillard. Entre una sensación de riesgo y deseo de que esa otra cosa suceda, me encuentro ahora. (Susana Talayero)

 

La muestra `El oscuro en su interior´ de Susana Talayero puede contemplarse en la galería CarrerasMugica (Heros, 2. Bilbao) hasta el 8 de marzo de 2019. (Texto e imágenes cortesía de galería CarrerasMugica)

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