Narrativa e identidad en Felipe Alarcón (II)

 

Si en la sala donde se expone este septiembre la obra de Felipe Alarcón se apagara la luz y solo se iluminaran los cuadros, se podría sentir sin esfuerzo que la sala se ha convertido en un cine donde los iconos cubanos invitan a bailar con ellos, a pensar con ellos, a que participes de su historia. El conjunto es tan expresivo que casi se puede oír la música y oler la escena en la que se desarrollan. Exige que se forme parte de ella, no permite que el acercamiento sea pasivo. El  buen espectador no puede mantenerse ajeno a lo que está viendo, participa de aquello que ocurre, hay cabida para todas las identidades, para todas las historias vividas desde una concreta, la que es contada.

 

Es un viaje en busca de la identidad subyacente presente y cotidiana de ayer y hoy: vino, café, tierra, palabras, ritos se mezclan.  El resultado es un viaje desde el  pasado enterrado en el inconsciente colectivo y personal hasta la reanimación de unos orígenes que reivindica con la fuerza abrumadora del dibujo, mezclando diferentes técnicas como se mezclan razas y culturas allá en Cuba.

 

Su obra no pasa desapercibida para el que sabe mirar en ella, le sacude, le atrae, le impele también a hacerse preguntas. A buscar y comprender su propio pasado a través del descubrimiento de autor. ¿Quienes son todos esos expresivos personajes que nos miran? ¿De que manera han estado cerca de nosotros sin percibirlos? Nos exhorta a escuchar una historia que también es la nuestra. Hay que mirarla despacio, sin que tengamos que apresurarnos por darle un sentido de conjunto. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si nos fijamos bien la obra de Alarcón nos lo da casi todo hecho, ya que nos muestra la vinculación del mundo afrocubano con lo universal en una simbiosis cultural. Nos recuerda que compartimos en origen una compleja identidad común, imposible de entender si no volvemos la mirada hacia la riqueza perdida, aplastada, olvidada de los orígenes. Quiere que la vista y la emoción del espectador sean libres al contemplar su obra, no quiere condicionarnos pero el impacto del mensaje es inevitable. Un mensaje que, si se deja uno empapar por él, puede hacer que volvamos nuestra atención hacia nuestra propia historia personal. Felipe consigue afirmar lo que es, lo que se ha ocultado sin un atisbo de rencor, su obra es una autentica celebración de la compleja identidad cubana llena de color, de música, de pasión que solo pide que le prestemos la debida atención. No reivindica más que lo que es justo, que la historia se cuente sin que se olvide a ningún protagonista.

 

El artista ha conseguido filmar una película pictórica que revela un pasado escondido, plasmado en un presente artístico que estimula la transformación de un futuro por descubrir.

 

Una película que apetece que tenga una segunda parte.

 

                                                                              Maribel Gámez

                                                                   Psicóloga y psicopedagoga

Leer Narrativa e identidad en Felipe Alarcón (I)

A dos voces: Maribel Gámez y Alvaro Sánchez escriben sobre Felipe Alarcón (II)

‘Mestizos’, manifiesto sobre afrocubanidad del pintor Felipe Alarcón (II)

 

Hay en esta serie, cuyo título completo es ‘Mestizos somos todos’, menos microcosmos, menos sincretismo y menos universalidad que en series anteriores, en beneficio de la profundización en la narrativa y la identidad, aspectos que, por otra parte, son tratados magistralmente por Maribel Gámez en su texto sobre Felipe Alarcón.

 

Consecuencia inevitable de esta reformulación que afecta tanto a lo expresivo como a lo formal, se produce una mutación en relación a los trabajos anteriores del artista: no nos encontramos ya ante una serie de fotografías, sino ante una secuencia de fotogramas que parecen sucederse en movimiento, es decir, ante una película de gran consistencia y coherencia, tanto en cada obra cuanto en el de la propia serie, a la hora de describir la realidad de la que el pintor forma parte y a la que inevitablemente transforma, independientemente de su manifestada pretensión en sentido contrario.

 

Por otra parte, en la serie ‘Mestizo’ ya no se cumple lo que afirmé en “Felipe Alarcón y su ‘Bestia indomable’ en la Casa de Cultura de Gernika” (arterritory.net, 28 y 29-3-2018): “mencionar que en cada obra de Felipe Alarcón hace acto de presencia una jerarquía figurativa no equivale a afirmar que esa jerarquía implique trascendencia social, sino que más bien es consecuencia de la atribuible importancia a las que como imágenes mentales se han desarrollado en la mente del pintor, a la espera de plasmación plástica.” Y no se cumple porque Felipe se ha radicalizado deliberada y tendenciosamente en la afrocubanidad para realizar una parte esencial de la analítica de su memoria y de su historia, que es a la vez y no es nuestra memoria y nuestra historia. Tesis y antítesis que se resuelven en una excelente síntesis plástica, en lo que puede y debe considerarse como el más evidente ajuste de cuentas interracial con la cubanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Felipe proclama, orgulloso, que su historia personal, familiar y racial reivindica y forma parte de la afrocubanidad, no de la cubanidad. Y lo reivindica con un abrumador despliegue formal, expresivo y conceptual, situándose de pleno en la incorrección política y enarbolando los más reconocibles iconos de la afrocubanidad junto con otros menos conocidos, agitando y realizando una necesaria tarea de recuperación racial y cultural cuyo origen es tan inequívocamente africano como mestizo es su resultado.

 

Por eso hay que manifestar con rotundidad que ‘‘Mestizo’. De Aponte a Belkis Ayón’ es, además de un gran logro formal y expresivo, un manifiesto político-conceptual que sitúa la afrocubanidad en el lugar en el que siempre debió estar.

 

Sólo resta entonces dejar constancia de la profundización y apertura a nuevas técnicas que se aprecian en las obras de esta serie, tanto en lo referido a la utilización de recursos fotográficos que suponen diferentes hallazgos expresivos, así como la aparición de nuevos soportes cerámicos que amplían la panoplia de recursos del artista.

 

                                                                             Alvaro Sánchez

                                                                     Editor de arterritory.net

Leer ‘Mestizos’, manifiesto sobre afrocubanidad del pintor Felipe Alarcón (I)

Imágenes cortesía de Felipe Alarcón

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