Viernes, 25 de enero de 2019

A menudo se dice que vivimos de espaldas a Portugal. Que los portugueses nos conocen más a los españoles, que nosotros a ellos. La Mar de Músicas, el festival que organiza el Ayuntamiento de Cartagena y que en su 25 edición se celebrará del 19 al 27 de julio, quiere contribuir a revertir este desconocimiento, y para ello durante 9 días mostrará música, cine, arte y literatura del país luso en la ciudad portuaria. El festival de Cartagena se anuncia, en este año conmemorativo, con un cartel de Joana Vasconcelos, la artista más internacional de Portugal.

 

De Joana Vasconcelos se dice que es la gran enfant terrible del arte portugués, la artista más internacional y radical del país. Su obra recoge las tradiciones portuguesas para convertirlas en nuevos iconos, y detrás siempre hay una reflexión sobre la identidad y la condición de la mujer actual. Así se recoge en el cartel de La Mar de Músicas. Una fotografía de la escultura Piano Dentelle #3 realizada por la Vasconcellos en 2016, donde un piano y su banco están tapizados con fundas de ganchillo de las islas Azores, que provocan un efecto cinético y psicodélico, en la que se encuentran la tradición, lo contemporáneo y lo erudito.

 

La fotografía de la obra de Joana Vasconcellos ha sido convertida en cartel por la empresa de comunicación Germinal & Brandon Love, en estrecha colaboración con la artista portuguesa, donde queda reflejado el divertido guiño reivindicativo a la cultura popular de su país, tan característico en su arte. 

 

Vasconcelos es escultora, es mujer y feminista. Toda su obra constituye una reivindicación. Sus desenfadadas y divertidas obras encierran, sin embargo, reivindicaciones a las tradiciones de su país y de denuncia de la falta de igualdad de las mujeres. Se siente muy portuguesa, si bien nació en París, a donde huyeron sus padres debido a la dictadura de Salazar. Volvieron tras la Revolución de los Claveles. La artista tiene un fuerte vínculo con España. Su firma está entre las más citadas de la actualidad internacional. Sus exposiciones en la Bienal de Venecia de 2005, en el Palacio de Versalles 2015, y en el Museo Guggenheim de Bilbao el verano pasado han marcado fuertemente su carrera.

La portuguesa se suma así a la larga lista de artistas españoles que han reali-

zado la imagen del festival cartagenero como son Miquel Barceló, Cristina García Rodero, Joan Fontcuberta, Guillermo Pérez Villalta, Chema Madoz, Oscar Mariné, Ángel Mateo Charris, Dora Catarineu, Javier de Juan, Alberto García Alix, El Hortelano, Ouka Leele, Ceesepe, Javier Mariscal, Antonio de Felipe, Carmen Calvo, Ángel Haro y Juan Ugalde.

 

Joana Vasconcelos representa la nueva Portugal. La que aúna tradición y modernidad. La que quiere mostrar La Mar de Músicas en su 25 edición. Y para ello, desde el festival están trabajando en los especiales de música, cine, arte y literatura que harán que Cartagena acoja uno de los mayores desembarcos culturales que se haya hecho en España del país vecino. Será presentado en los próximos meses. (Texto e imagen cortesía de La Mar de Músicas)

Jueves, 24 de enero de 2019

Drawing Room Madrid celebra su cuarta edición del 27 de febrero al 3 de marzo en el Palacio de Santa Bárbara, con el foco principal sobre el coleccionismo de dibujo y la obra sobre papel. Esta nueva cita pone en diálogo la creación contemporánea con la arquitectura palaciega de esta céntrica sede y reúne veinte galerías, que han sido seleccionadas por un comité de expertos.

 

Una de las novedades de la esta edición es el estreno de un programa propio de coleccionistas. En coordinación con las galerías participantes, y durante toda la feria, se realizarán diferentes acciones para impulsar el coleccionismo de dibujo contemporáneo. Para alcanzar este objetivo, se invitará a una serie de coleccionistas, en torno a los cuales se desarrollará un detallado programa.

 

Drawing Room ha seguido consolidando su posicionamiento como plataforma comercial del dibujo contemporáneo dentro de la península ibérica durante el 2018. Tras los buenos resultados de las tres primeras ediciones en Madrid y la gran acogida del contexto artístico portugués de la edición de Drawing Room Lisboa del pasado mes de octubre de 2018, la feria crece desdoblándose en dos citas anuales: una en Madrid, en febrero y otra en Lisboa, en octubre.

 

Ambas convocatorias reunirán en total una cincuentena de galerías. Gracias a este crecimiento, la feria ha construido a lo largo de estos años una importante red que conecta ya a más de 70 galerías de arte de 15 países diferentes y a más de 200 artistas en torno a la práctica del dibujo contemporáneo, su difusión, valoración y comercialización. Drawing Room se convierte así en una feria referente en este sector del mercado del arte, que

constituyó en 2017 el 24 % de las ventas.

 

La selección de los artistas sigue siendo una de las señas de identidad de Drawing Room, la feria liderada por la comisaria y productora cultural Mónica Álvarez Careaga, que proyecta un poderoso foco sobre el dibujo durante la semana de ARCO Madrid, posibilitando una aproximación íntima y detenida a la obra de arte y a los artistas. Drawing Room es una feria de galerías, pero la calidad de los proyectos artísticos que se presenta es determinante para participar. En esta edición de Madrid se pondrá de manifiesto el diálogo que surge entre las nuevas generaciones de artistas que han adoptado el dibujo como un médium propio y los ya consagrados maestros, que han conseguido dotarle de una indiscutible autonomía y un lenguaje universal propio.

 

Además, con motivo de Drawing Room Madrid, instituciones, empresas y entidades privadas volverán a apoyar la creación artística con la concesión de premios y el compromiso de adquisición de obras para sus colecciones. La cuarta edición contará también con su programa paralelo, Offsite Drawing Room y presentará la última edición de Papeleo, Cuadernos de Drawing Room, la publicación dedicada al dibujo contemporáneo que edita la feria con la vocación de servir de observatorio de la práctica dibujística en los artistas actuales.

 

Drawing Room Madrid es un evento pionero en la valoración y comercialización del dibujo en nuestro país y la única feria ibérica especializada en dibujo contemporáneo, constituyendo una ocasión única para descubrir al público la riqueza de esta práctica transgeneracional. (Texto e imágenes cortesía de Drawing Room)

Martes, 22 de enero de 2019

En plena era del GPS, Andrea Jasci Cimini ha diseñado una adaptación de una tipología histórica: el faro. El éxito en el diseño no solo se debe a su apariencia visual agradable, sino también a la redefinición de una tipología del envejecimiento. El faro —como tipología de construcción— se ha convertido lentamente en una reliquia a medida que las nuevas tecnologías lo vuelven obsoleto.

 

Lo que alguna vez fue una herramienta esencial para la navegación, hoy en día Cimini preserva los elementos conceptuales del faro, mientras que separa la función asociada al edificio. Si bien su función se ha vuelto obsoleta, el edificio ha adoptado un significado cultural.

 

Al igual que otras tipologías que han adoptado la misma trayectoria en su evolución (o deterioro), los arquitectos y diseñadores deben replantear el programa histórico del faro, asumiendo nuevas funciones. La importancia histórica del faro y su conexión con la naturaleza lo han convertido en un refugio, o bien, un lugar de reflexión, ideal.

Cimini describe el faro como un "objeto nostálgico", un término que reconoce las funciones de navegación obsoletas de la estructura, pero resalta los sentimientos de afecto y memoria culturales.

 

Al respecto, Cimini explica:

 

En la naturaleza, solo las cosas que no evolucionan están destinadas a extinguirse. El desafío del diseño era comprender si el faro se puede transformar para innovar su función y ampliar sus posibilidades de uso

 

La idea de Cimini se basó en tres principios fundamentales: energía, turismo y comunicación. El proyecto resultante es una serie de instalaciones para residencias temporales. Sobre las residencias, Cimini optó por mantener la linterna física incrustada en el faro, pero también incluyó una turbina eólica en la cúspide para generar toda la energía necesaria.

 

El arquitecto Andrea Jasci Cimini reside en Lugano, Suiza (Lindsay Duddy) [Texto e imágenes cortesía de Andrea Jasci Cimini y Plataforma Arquitectura)

Lunes, 21 de enero de 2019

Mi proyecto es una especie de arquitectura; no es un espacio real sino una idea mental.

                                                                     Carlos Bunga

 

‘Carlos Bunga. The Architecture of Life. Enviroments’ es la muestra de esculturas, pinturas y películas que se inaugura mañana martes  en el MAAT, el Museu de Arte, Arquitetura e Tecnologia de Lisboa, a las 19.00 horas y que se prolongará hasta el 20 de mayo de 2019.

 

 Las estructuras escultóricas y pictóricas de Carlos Bunga relacionan la arquitectura con cuerpo y mente. La exposición, comisariada por Iwona Blazwick (directora de la Whitechapel Gallery, Londres), comienza con una pequeña maqueta de vivienda social donde el artista creció. Es el comienzo de un viaje desde la miniatura a lo monumental. Con solo cartón y pintura, Bunga construye maquetas arquitectónicas fantásticas, piezas de mobiliario como esculturas y pinturas como entornos inmersivos.

 

Las obras de Carlos Bunga conjugan una poderosa materialidad con la evocación de estados psíquicos. Animado por películas de sus acciones y performances, así como la documentación de una década de trabajo, esta muestra constituye la primera gran panorámica de la obra de Bunga. En sus ciclos de construcción y destrucción, Bunga explora los estados de indigencia y nomadismo, la naturaleza de la experiencia espacial y el potencial creativo y simbólico de las ruinas.

 

Carlos Bunga crea obras que suelen mostrar el proceso de su propia creación y en varios formatos: esculturas, pinturas, dibujos, performances, vídeo y, so-

bre todo, instalaciones in situque se relacionan con la arquitectura que lo rodea e intervienen en ella.

 

Aunque a menudo emplea materiales cotidianos y humildes como cartón de embalaje y cinta adhesiva, la obra de Bunga implica un grado muy desarrollado de cuidado y delicadeza estética, así como una complejidad conceptual que se deriva de la interrelación entre construir y destruir, entre hacer y rehacer, entre lo micro y lo macro, entre la investigación y la conclusión. A caballo sobre la división de la escultura y la pintura, las obras engañosamente delicadas de Bunga se caracterizan por un intenso estudio de la combinación de color y materialidad, mientras que a la vez enfatizan el aspecto performativo del acto creador.

 

Las obras en papel de Bunga, que están estrechamente vinculadas a sus esculturas e instalaciones, a menudo involucran la superposición, ya se trate de los elementos compositivos en la pintura o de hojas de papel traslúcido en los dibujos. El resultado analítico/descriptivo, como una fotografía sometida a una doble exposición, imita la experiencia dual de la memoria y la imaginación que subyace bajo la escultura.

 

‘Carlos Bunga. Where I am Free’ es la exposición que, comisariada por Inês Grosso, se inaugura en la Fundação Carmona e Costa de Lisboa hoy luens, 21 enero, a las 18.00 horas y que podrá contemplarse hasta el 16 de marzo de 2019.

 

Nacido en 1976 en Oporto, Portugal, Carlos Bunga vive y trabaja en Barcelona, España. (Texto e imágenes cortesía de MAAT - Museu de Arte, Arquitetura e Tecnologia y galería Elba Benítez)

Viernes, 18 de enero de 2019

La galería madrileña presenta en la feria Untitled Art 19 en San Francisco durante los días 18, 19 y 20 de enero obras de los artistas Steven Arnold y Nono Bandera, en el stand #B14.

 

Steven Arnold (Oakland, California, 1943 – West Hollywood, California, 1994), graduado en el San Francisco Art Institute en 1971, fue un artista singular que marcó tendencia, visionario filmógrafo, fotógrafo, pintor, ilustrador y diseñador. 

 

Ha expuesto individualmente en el Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles (MOCA), The Wave Gallery de Japón, o Frankfurter Kunstverein en Alemania. Y en destacadas colectivas como Joan Quinn Captured, The Brand Art Center, Los Angeles, o en el Centro Pompidou de Paris con la exposición Los Angeles 1955-1985, en 2014. Sus trabajos se encuentran en colecciones tanto públicas como privadas de la importancia del Museum of Modern Art (MOMA) o el Whitney Museum of American Art en New York, la Cinematheque Francaise de Paris, el Museum of Contemporary Art (MOCA) de Los Ángeles y el San Francisco Museum of Modern Art, entre otros.

 

Su obra está recogida en varias e importantes publicaciones monográficas y en el reciente documental Steven Arnold: Heavenly Bodies, sobre su trabajo y sus influencias desde la década de 1950 hasta principios de la de 1990, narrado por la actriz Anjelica Huston.

 

La trayectoria de Nono Bandera (Málaga, 1958) resulta de combinar la inves-tigación, la docencia y la práctica artística. Profesor Titular del Departamento de Dibujo en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra (Universidad de Vigo) su trayectoria ha estado marcada por la experimentación en torno a nuevas maneras de afrontar la pintura. Intervenida, expandida o aplicada al mundo de los objetos, su increíble dominio de la técnica le ha permitido abordar la pintura sin perder de vista lo esencial: la creación de nuevas percepciones de la realidad partiendo de escenarios preexistentes que el artista transfor-ma, personaliza y potencia conservando la firma de los autores originales.

Tal vez por ello su obra se suele encasillar dentro de los parámetros del apropiacionismo. Un apropiacionismo que podríamos calificar de vintage y con el que, paradójicamente, el artista legitima y renueva géneros considerados demodé: retratos, paisajes, bodegones…

 

En la biografía de Nono Bandera existen unos cuantos elementos fundamentales sin los cuales resultaría imposible leer su obra: la presencia constante de su padre, el pintor Juan Bandera; el gusto por la ironía y el sentido del humor; la importancia que adquieren los títulos como complemento de conceptos y contenidos; y la interactividad que, como docente, mantiene con las nuevas generaciones de artistas.

 

La curiosidad, la generosidad y el respeto que profesa por el arte emergente le ha permitido diversificarse, ejerciendo la práctica comisarial en varias ocasiones:  ‘Afinidades Selectivas #2’ (Casa Galega da Cultura. Vigo, 2008); ‘La Tropa de Misteriosas Manos Flotantes’ (Centro Torrente Ballester. Ferrol, 2011) o ‘Soy tan loser que ni los feos me quieren’ (Sala X. Facultad de BBAA. Pontevedra, 2011), ésta última una revisión mural del cadáver exquisito surrealista en donde seis artistas jóvenes entretejían su particular visión del arte y de la vida.

 

Artista representado por la Galería Espacio Mínimo desde 1997, su obra forma parte de colecciones privadas y públicas, entre las que se encuentran, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid); Zabludowicz Art Trust Collection (Londres); Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (Málaga); Colección Deutsche Bank (Fráncfort); Luciano Benetton Collection. Ponzano Veneto; Ayuntamiento de Palma de Mallorca; UNICAJA (Málaga); Diputación Provincial de Málaga; Diputación Provincial de A Coruña; Consejería de Cultura de Murcia; Museo de la Academia de San Carlos. México, D.F. (Texto e imágenes cortesía de Nono Bandera y galería Espacio Mínimo)

Jueves, 17 de enero de 2019

El padre de Paula Rubio Infante trabajó como funcionario de prisiones en el Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel desde el año 1973 hasta su cierre en el año 1985. Allí tuvo trato con Manuel Delgado Villegas y, conociendo su interés por el dibujo, le hizo llegar lápices de colores y un cuaderno que, más tarde, el Arropiero le regaló de vuelta. Este interesantísimo imaginario visual ha permanecido desde entonces en el domicilio familiar de la artista. Integrado por diecisiete dibujos, soporta algo más que el propio acontecimiento de la imagen: es un collage de recuerdos y experiencias discontinuas donde podemos contemplar el registro del pensamiento del Arropiero, a través del cual asoció ideas, formas e iconografías.

 

Unos dibujos, por tanto, que podrían enlazar fácilmente con aquella idea propia del Romanticismo que consideraba al enfermo mental como figura dotada de una capacidad creadora no limitada por la civilización; y, también, al arte que este practicaba como una vía de acceso a mundos desconocidos para el común de la población. Un discurso que, a finales del siglo XIX, fue absorbido por la psiquiatría y el psicoanálisis: el propio Freud intentó localizar síntomas de psicosis en la obra de maestros como Leonardo o Miguel Ángel. Y ya entrado el siglo XX, el historiador y psiquiatra Hans Prinzhorn llegó a evaluar más de cuatro mil obras de más de cuatrocientos pacientes, en su mayoría esquizofrénicos, ingresados en varias instituciones. Los resultados se plasmaron en La producción de imágenes de los enfermos mentales (1922), publicación que se convertiría años después en un referente para diversos artistas de vanguardia. En ella,  Prinzhorn proponía un escueto sistema de posibles pulsiones dominantes que pudieran servir de explicación consecuente a la representación psicótica: pulsiones hacia la expresión, el juego, la elaboración ornamental, el orden pautado, la copia obsesiva y los sistemas simbólicos. La principal dificultad que atraviesa aquel estudio radica en la imposibilidad de enmarcar la psicología y el arte dentro de una misma metodología científica. Además, diversas variables adscritas a las creencias sociopolíticas de Prinzhorn muy probablemente «condicionaron buena parte de las conclusiones científicas».

 

Desligada de esta tarea de exégesis a la búsqueda del síntoma, y animada por el deseo personal de concretar un relato familiar, Paula Rubio Infante emprende en 2013 un ambicioso proyecto artístico cuyo punto de partida son los dibujos de Manuel Delgado Villegas. No será la suya una ocupación que se deslice hacia la reivindicación artística del interno, ni mucho menos que aspire a una categorización del Arropiero que olvide los crímenes que cometió. Como ha señalado Javier González Panizo, la artista se enfrenta al asesino «no para explicar unos hechos, no para rememorar unos acontecimientos, no para realizar el enésimo documental que nos explique y aclare las cosas: se enfrenta para hacer aparecer lo incomprensible, para hacer surgir no ya una justificación maniquea sino para hacer emerger una razón-otra, una locura que no basta con encerrar en manicomios para si-

lenciarla». Desde este complejo lugar surgen diversos interrogantes sin soluciones cómodas, pero con multitud de posibilidades especulativas. La principal pasará por expandir las imágenes realizadas por Manuel Delgado Villegas hacia las tres dimensiones, lo que va a permitir a la artista introducirse en zonas fronterizas a las racionalidades uniformes. Todo ello confiere a su trabajo una dimensión que lo aparta del calco reproductivo para ampliar la dimensión no solo formal sino también conceptual de su investigación. 

 

Los dibujos de Manuel Delgado Villegas son en su mayoría paisajes, elaborados con composiciones equilibradas, con gamas cromáticas rotundas y bien trabadas entre sí. Una respuesta creativa a un mundo insoportable y que Paula Rubio disecciona y transforma en dispositivos tridimensionales que hacen brotar la tensión, la intensificación y, sobre todo, la propagación de múltiples sentidos. De este modo, la artista desarrolla objetos capaces de convivir con más de una hipótesis y donde incluso lo no expresado sigue siendo parte del expresivo lenguaje del Arropiero. Sin duda, su modo de interpelar estos dibujos enlaza con aquella idea de Deleuze que proponía «deshacer el lenguaje como toma de poder, hacerlo tartamudear» para, de esta manera, lograr «expresarse en forma de preguntas, que más bien hacen enmudecer las respuestas».

 

Paula Rubio Infante propone una disección lenta de la creatividad plástica del Arropiero con el objetivo de abrir interrogantes que nos lleven a debatir acerca de qué es aquello que estamos viendo y qué discurso ideológico lo sustenta. La artista otorga fisicidad y, por tanto, un cierto estatuto de veracidad, a unas imágenes atravesadas por una mirada que suponemos permanentemente abyecta. De este modo, los artefactos resultantes están inevitablemente contaminados por las fracturas y las tensiones de un asesino que, durante su encierro, vuelca sobre el papel un relato indescifrable. Paula Rubio Infante no se pierde en la búsqueda de la clave que solucione el jeroglífico, sino que reedifica la realidad abordada para hacer emerger sus más recónditas capas. En este sentido, las piezas construidas por la artista «monumentalizan la disgregación que la propia razón trata impunemente de silenciar; se erigen como dispositivos fronterizos que, desde el “más acá”, envían una sonda, un mensaje en busca del destinatario perdido». Y es ahí, en complejo viaje de ida y vuelta capaz de empastar realidades contrarias, donde la artista ajusta cuentas acerca de la locura, la cordura y sus representaciones. (Carlos Delgado Mayordomo. Extracto de "La frágil cordura" del Libro "Castillo Negro. Sucesos creativos en torno al Sanitario Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel". 2018)

 

‘Castillo Negro’ es el proyecto de la artista Paula Rubio Infante (Carabanchel, 1977)  que inaugura la nueva galería de Espacio Olvera en la calle Mallén 8 de Sevilla, donde permanecerá hasta el 16 de marzo. (Texto e imágenes cortesía de Paula Rubio Infante y Espacio Olvera)

Miércoles, 16 de enero de 2019

En esta edición, la amplia y variada propuesta destaca por su carácter cada vez más internacional y por la mayor contemporaneidad de las selecciones artísticas. Asimismo, la feria refuerza su compromiso permanente con los jóvenes creadores y las formas de creación más actuales, como demuestran el elevado número de artistas menores de 40 años (63), la elección de Rubén Martín de Lucas como Artista Invitado o el eje temático del Programa Paralelo.

 

Dentro de la creciente participación internacional, este año se presenta una perspectiva única de la escena artística latinoamericana, sobresaliendo determinadas propuestas como la del colectivo O-Art Project, que presenta una sugestiva selección de obras de 7 creadores del contexto peruano. Con personalidades e imaginarios bien diferentes pero con una visión colectiva, los trabajos de estas artistas destacan por su carácter híbrido y reivindicativo. Así lo evidencia las obras de Carolina Bazo y Alessandra Rebagliati, centradas en la reconfiguración de los estereotipos asociados a la mujer o el poder que ejerce el patriarcado y la lógica capitalista en nuestro quehacer diario; también destacan las instalaciones de fibras metálicas y las transparencias de Cristina Colichón; las piezas de Gianna Pollarolo, en las que trabaja en torno a conceptos como la energía, el misticismo o los orígenes del imaginario colectivo; y la polivisión de los impactantes audiovisuales de Rocío Gómez.

 

La Galería Zielinsky mantiene su firme apuesta por el arte emergente y consolidado de América del Sur con los artistas Joaquín Lalanne, Eduardo Marco y Yamadú Canosa –también en diálogo con las identidades del español Pachi Santiago–, sumando este año la incorporación del jovencísimo Juan Fielitz. Del mismo modo, la Galería Kreisler repite con grandes artistas latinoamericanos, como Liliana Golubinsky y Miki (Guillermo Gutiérrez) e incorpora las esculturas geométricas del venezolano Juan Gerstl.

 

También  sobresale  la  propuesta  de  Collage  Habana, íntegramente cubana,

formada por nuevas obras de los jóvenes Andy Llanes Bultó, Roldán Lauzán, Daniel R. Collazo y Ernesto Rancaño, virtuosos de las técnicas pictóricas.

 

Otro foco singularmente representado este año es África, con autores de distintas procedencias del continente. Si bien la Galería Norty Mécénat nos acerca a la escena francoafricana, la propuesta de Oda Gallery nos sumerge en las corrientes sudafricanas con trabajos como los de Samson Mnisi y Benon Lutaaya. Otros países especialmente representados a través de sus artistas son Alemania, Portugal, Francia y Estados Unidos. Nuevas visiones de la escena francesa podrán verse en el espacio de la Galería Barrou Planquart, en el que destacan las apropiaciones, tanto las de los objetos encapsulados, los llamados Big Bangs, con los que François Bel nos hace reflexionar sobre el materialismo y el individualismo, como las del diseñador Stéphane Gautier, más relacionadas con una lectura crítica de la propaganda del imaginario infantil. En Schmalfuss sobresalen las esculturas de los alemanes Jörg Bach, Thomas Röthel y Willi Siber, así como las brillantes piezas en acero del suizo Carlo Borer o las vitalistas pinturas de la brasileña Cristina Canal; al igual que las fantasías en goma y papel del surcoreano Sun-Rae Kim, las misteriosas pinturas de la española Pepa Salas o las abstracciones de los alemanes Jürgen Jansen y Michael Laube en la Galería Robert Dress.

 

Otras galerías destacan por el carácter internacional de sus propuestas, como las de Art Lounge, MH Art Gallery o la Galería BAT Alberto Cornejo, destacando en esta última el género del retrato, tanto con los orientales dibujos de la italiana Lantomo, las expresionistas pinturas del español José Ramón Lozano como con las fotografías de la eslovaca Mària Švarbová, escenografías de estudiadas composiciones tan frías como seductoras. 3 Punts suma a las nuevas obras de sus artistas habituales, el trabajo mediante radiografías del británico Nick Veasey, mientras que la Galeria São Mamede expone las abstracciones de los portugueses Susana Chasse y Rui Tavares, y las esculturas en mármol de los alemanes Matthias Contzen y Georg Scheele.  (Texto e imágenes cortesía de Art Madrid)

Martes, 15 de enero de 2019

Art Madrid celebra su 14ª edición del 27 de febrero al 3 de marzo de 2019 en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles (c/ Montalbán,1), contando con la participación de más de 40 galerías nacionales e internacionales que expondrán las obras de cerca de 200 artistas, tanto de creadores emergentes como consolidados. Con una destacada presencia extranjera, que este año alcanza el 40% y reafirma la confianza depositada en la feria por parte del ámbito internacional, se reúnen 26 expositores nacionales y 15 extranjeros procedentes de 13 países, desde España hasta Alemania, Francia, Portugal, Lituania, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Cuba, México, Perú, Sudáfrica o Taiwán, e incluyendo la incorporación de 10 nuevas galerías.

 

En esta edición, como afirma el Comité de Selección, se presenta un conjunto de propuestas que destacan por la creciente calidad, la rigurosidad, el carácter cada vez más internacional y la capacidad de revelar las nuevas posibilidades en el mundo de la creación, con discursos plenamente coetáneos, y contribuyendo a trazar el mapa de nuestro tiempo en el arte contemporáneo.

 

En el Programa General vuelve a participar un gran número de galerías nacionales como las madrileñas Kreisler, Marita Segovia, BAT Alberto Cornejo, Fucking Art Gallery, Hispánica Contemporánea (con sede también en México D.F.) y Jorge Alcolea. Desde Asturias repiten las galerías dirigidas por Aurora Vigil-Escalera (Gijón), Bea Villamarín (Gijón) y Arancha Osoro (Oviedo), mientras que desde Galicia vuelven Luisa Pita (Santiago de Compostela) y Moret Art (A Coruña).

 

También del norte peninsular repiten Galería Espiral (Noja, Cantabria), Rodrigo Juarranz (Aranda de Duero, Burgos) y MH Art Gallery (Bilbao), sumándose la incorporación de Kur Art Gallery (Guipúzcoa). Desde Valencia vuelven las nuevas propuestas de Alba Cabrera Gallery y Shiras Galería, así como las de las galerías 3 Punts, Miquel Alzueta y Zielinsky desde Barcelona. Además, se estrenan en la Galería de Cristal la Galería Cornión (Gijón) y Víctor Lope Arte Contemporáneo (Valencia), galería que también tiene representación en el programa One Project.

 

Dentro de la participación de galerías extranjeras en el Programa General, sobresale la representación portuguesa con Art Lounge (Lisboa), Paulo Nunes-Arte Contemporânea (Vila Franca de Xira) y la nueva incorporación de la Galeria São Mamede (Lisboa/Oporto). También participan por primera vez la francesa Galerie Barrou Planquart (París), la norteamericana Lola & Unicorn (Nueva York), la sudafricana Oda Gallery (Franschhoek) y el colectivo artístico peruano O-Art Project (Lima). Vuelven las renovadas selecciones de

las alemanas Schmalfuss (Berlin) y Robert Drees (Hannover), la francesa Norty Mécénat (Carrières-sur-Seine), la taiwanesa Yiri Arts (Taipei) y la cubana Collage Habana (La Habana).

 

Un año más Art Madrid también presenta el programa One Project. El proyecto, ideado para apoyar y promocionar a jóvenes artistas cuyas carreras se encuentran en un estado inicial o intermedio, se materializa en una propuesta colectiva en formato solo show. Este año, una de las grandes novedades del programa es la incorporación de Nerea Ubieto, crítica y comisaria que presenta una propuesta realizada solo por mujeres artistas. Esta elección, como afirma Ubieto, se basa “en la urgencia de equilibrar una balanza que sigue muy descompensada y romper una lanza a favor de todas nosotras”.

 

Bajo el título “Ficciones, máscaras y paisajes: el color como telón de fondo”, se recogen los trabajos inéditos de 7 artistas, destacando de nuevo la presencia internacional. Como explica la comisaria, son trabajos que nos invitan a construir universos propios, como los paisajes de Rüta Vadlugaité (con Contour Art Gallery, Vilna), caracterizados por líneas maestras y formas rotundas, propias de una marcada personalidad; también estas obras evidencian un profundo interés por las grandes manchas de color dentro de una paleta reducida, algo que sin duda comparte con la más abstracta y gestual Virginia Rivas (DDR Art Gallery, Madrid), artista que nos invita a transitar por lugares quizá más íntimos, pero posibles incluso en el marco de una feria. Por su parte, los paisajes de Mara Caffarone (Granada Gallery, Comuna), collages con los que reflexiona sobre los límites de la percepción, también pueden ser escuchados y sentidos de otras formas; mientras que el factor lúdico y la flexibilidad indomable de las pinturas de Nuria Mora (About Art, Lugo) llegan a desbordar cualquier soporte a través de capas acumulativas.

 

Asimismo Sofía Echeverri (Flux Zone, Ciudad de México) trabaja a partir del paisaje, en su caso desde narraciones en blanco y negro que, sin embargo, son actualizadas y trascendidas por medio del contraste que ejerce la introducción del color. Por otro lado, se presentan las subversivas máscaras de Manuela Eichner (RV Cultura e Arte, Salvador), con las que la artista reinterpreta modelos y mitos femeninos vinculados con la sabiduría popular; cuestiones que comparte con Alejandra Atarés (Víctor Lope Arte Contemporáneo, Barcelona) pero que, en su obra, se plantean desde la repetición y combinación de patrones, estrategias con las que el color se propaga, contamina ambientes y conecta las siete propuestas en una ola de frescura y vigor. (Texto e imágenes cortesía de Art Madrid)

Lunes, 14 de enero de 2019

En abril de 2019 Chillida Leku reabrirá sus puertas, iniciándose así una nueva etapa para este relevante centro cultural. Fundado en vida por Eduardo Chillida, el museo es el lugar donde se encuentra el corpus de obra más amplio y representativo de este artista. Desde su inauguración en el año 2000 este centro dedicado a Eduardo Chillida no ha cesado en su actividad de difusión y conservación de la obra del escultor vasco.

 

Desde enero de 2011 el museo podía visitarse únicamente bajo cita previa, pero actualmente en Chillida Leku se están llevando a cabo trabajos de restauración que permitirán acoger a un flujo continuado de visitantes mayor para disfrutar del centro. La Sucesión de Eduardo Chillida ha velado porque las obras se realicen de manera cuidadosa, siempre siguiendo la visión que el propio escultor tenía para el museo.

 

Los trabajos de actualización están siendo desarrollados bajo la supervisión del arquitecto argentino Luis Laplace, conocido por sus trabajos de interiorismo y restauración respetuosa y sostenible, desarrollados en intenso vínculo con el arte. Laplace está trabajando en estrecha colaboración con el arquitecto Jon Essery Chillida, nieto del escultor.

 

El proyecto cuenta, asimismo, con la aportación del arquitecto de naturaleza holandés Piet Oudolf, pionero del movimiento "New Perennial" que introducirá sutiles elementos paisajísticos. Sus diseños de jardines y paisajes –entre los que destacan el Jardín Lurie de Chicago o la High Line de Nueva York– se basan sobre premisas ecológicas.

 

Gracias al buen estado general en el que se encontraban las instalaciones no ha sido necesaria una renovación total, sino que se está realizando una actualización respetuosa. El caserío –edificación central del museo–, conservará exactamente el mismo aspecto y estructura que concibió Chillida, pero contará con una iluminación mejorada y con mayor aislamiento en suelos y techos, así como con una adecuada accesibilidad para personas con movilidadreducida. A estas mejoras se suma la puesta en marcha de instalaciones tales como un centro de bienvenida, una cafetería, una tienda y

la adecuación del parking, que mejorarán la experiencia de los visitantes.

 

Chillida Leku está ubicado a las afueras de Hernani, muy cerca de San Sebastián (País Vasco) y está compuesto por un paraje de esculturas al aire libre y un espacio de exposiciones en el interior del caserío de Zabalaga; una construcción tradicional vasca construida en el siglo XVI. La casa y sus terrenos adyacentes fueron adquiridos en los años ochenta por Eduardo Chillida y su esposa Pilar Belzunce, quienes personalmente los restauraron y acondicionaron durante más de 15 años. Este proyecto de rehabilitación fue llevado a cabo en estrecha colaboración con el arquitecto vasco Joaquín Montero, que les ayudó a desarrollar esta visión sumamente personal del espacio expositivo. El escultor buscaba un hogar para sus obras –un "lugar" (en euskera, leku)– donde las generaciones futuras pudieran conocer y experimentar su arte en un emplazamiento inigualable.

 

La elección por parte de Chillida de esta ubicación para el museo refleja la conexión que mantuvo durante toda su vida con la comunidad local, el paisaje y la arquitectura del País Vasco. El edificio histórico está rodeado por 11 hectáreas (110.000 metros cuadrados) de terreno a lo largo de las cuales pueden admirarse cerca de 40 esculturas originales del artista entre las que destacan Buscando la luz I (1997) o Lotura XXXII (1998) realizadas con acero corten, un material con fuertes resonancias del pasado industrial de la región.

 

Para conducir esta nueva etapa, Chillida Leku contará con la dirección de Mireia Massagué, que asume esta responsabilidad tras haber sido directora del Gaudí Exhibition Center y haber trabajado previamente en el Teatre Nacional de Catalunya. Su labor al frente del museo gipuzkoano se realizará en estrecha colaboración con la familia Chillida, que ostenta la propiedad y la gestión de Chillida Leku. (Texto e imágenes cortesía de Chillida Leku vía Acerca Comunicación)

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